Aclaraciones: Para los que no lo sepáis, el gluten es una proteína presente en la harina de algunos cereales como el trigo, la cebada, el centeno, el triticale (híbrido de trigo y centeno) y, posiblemente, la avena, cereal que no es tóxico para los celíacos en todas sus variedades, al contrario de lo que ocurre con el trigo, la cebada o el centeno, según afirma la farmacéutica e investigadora molecular sevillana, Carolina Sousa, que ha recibido el premio de investigación de la Federación por sus trabajos sobre la avena.
La celiaquía no es una enfermedad alérgica, como mucha gente cree sino que es una enfermedad inflamatoria del aparato digestivo (concretamente del intestino delgado, donde se absorven los alimentos), genética (de nacimiento pero que se manifiesta más tarde de manera potencial) y la única prevención que se puede tomar ante ella es seguir una dieta estricta sin gluten, lo que hace que el precio de los alimentos se multiplique hasta por 20 en algunas ocasiones. Esta "enfermedad" se puede manifestar de forma externa o permanecer oculta en nuestro cuerpo de diversas formas. Según la Asociación de Celíacos de Madrid (ACM), los indicios externos para saber si somos celíacos serían los siguientes:
- Diarrea crónica.
- Distensión abdominal.
- Carácter irritable.
- Deposiciones blandas, frecuentes, abundantes, pálidas y fétidas.
- Disminución del panículo adiposo.
- Palidez.
- Anorexia.
- Hipotrofia muscular, especialmente de miembros y nalgas.
- Debilidad generalizada.
- Vómitos y estreñimiento.
Por otro lado, el malestar interno puede estar relacionado con los siguientes síntomas:
- Alteraciones del crecimiento.
- Abortos de repetición.
- Cefalea.
- Depresión y trastornos psiquiátricos.
- Anorexia intensa.
- Erupciones cutáneas.
- Artritis.
- Atrofia esplénica.
- Esterilidad.
- Raquitismo.
- Fracturas espontáneas.
- Osteoporosis y dolores óseos.
- Tetania.
- Alteraciones del esmalte dental.
- Anemia ferropénica.
- Anemia megaloblástica.
- Edemas.