En la segunda entrada hablábamos de la importancia del consumo de frutas y verduras desde la infancia de cara a prevenir la obesidad, además de provocar otras patologías en la edad adulta. Sin embargo, en esta ocasión vamos a destacar el importante papel que juega la alimentación en general (ya sea tanto carne y pescado como frutas y verduras) en el cuidado de nuestra vista. Para Sara Martínez-Garrido, nutricionista y dietista colaboradora de la Sociedad Española de Médicos de Residencias, las frutas y verduras son indispensables para tener una buena vista. Como ya sabéis, tienen antioxidantes, y por eso son beneficiosas. Entre los vegetales recomienda la zanahoria, la calabaza, el tomate (del que ya hablamos en la primera entrada) o el pimiento rojo. "Además, se debe consumir más pescado que carne", asegura. Los alimentos que Martínez-Garrido considera perjudiciales son los que llevan grasas saturadas y colesterol. "No hay que abusar de carnes grasas como el cordero o los embutidos que, como la bollería industrial, no son los más idóneos para nuestros ojos", expone.
El secreto está en comer de todo pero sin abusar ya que como en todo y como se suele decir "los excesos nunca son buenos". Es decir, lo ideal sería llevar una dieta rica y variada durante toda la vida, tal y como recomiendan los expertos. Y, al igual que, como hemos dicho en anteriores entradas, es recomendable visitar al dermatólogo o al dentista una vez al año, también es igualmente necesario acudir al oftalmólogo tanto si eres diabético como si no. Sin embargo, en este caso, los diabéticos deben ser mucho más cautelosos ya que según Felix Armadá, Jefe de Oftalmología del Hospital de La Paz, las personas diabéticas tienen más riesgo de padecer lesiones oculares si no llevan buenos hábitos.
Evidentemente, la alimentación no es el único motivo del padecimiento de problemas oculares sino que también pueden deberse a otras causas que mencionaremos a continuación basándome en el blog Botanical:
- Enfermedades que afectan a los ojos como enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad, etc.), enfermedades digestivas (afecciones del hígado, del estómago, etc.), infecciones, problemas circulatorios, trastornos renales, reacciones alérgicas.
- Trastornos emocionales como la depresión, la tensión nerviosa,etc.
- Malos hábitos como el exceso de lectura en lugares con poca luz fijando la vista en un punto concreto como en la pantalla del ordenador.
- Situaciones ambientales como trabajar en ambientes cargados de humo, polvo, de elementos contaminantes, de fuertes contrastes lumínicos, el cloro de la piscina, etc.
- Y, por supuesto, como venimos diciendo la alimentación que también juega un papel crucial.
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