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lunes, 31 de octubre de 2011

La alergia alimentaria

Así como hay personas intolerantes al glúten, los llamados celíacos, de los que hablábamos un par de entradas atrás, también hay personas que son intolerantes hacia determinados alimentos. Pero en este caso no estaríamos hablando de intolerancia alimentaria (como al glúten o a la lactosa) sino de alergia alimentaria. A quien le interese saber la diferencia entre estos dos conceptos puede consultarlo clickeando aquí: Alimentación Sana. Al igual que les ocurre a los celíacos, esta se trata de una enfermedad que va desarrollándose de forma progresiva desde la infancia pero, a diferencia de la anterior, las personas que la padecen tienen "un alto riesgo" de desarrollar rinitis o asma de tipo alérgico cuando sean mayores. El asma puede presentarse en diferentes edades en forma de tos y pitos de forma recurrente. De hecho, según el doctor Sanz, especialista en neumología infantil del Hospital Casa de Salud de Valencia: "En la primera etapa de la vida se manifiesta en forma de alergia alimentaria: al huevo, a la leche, al pescado, como primera manifestación de atopia y posteriormente pueden manifestarse en alguna enfermedad respiratoria de origen ambiental", ha comentado el galeno. Por ello, es necesario acudir lo antes posible a un especialista para intentar tratarla y tomar las medidas que sean pertinentes para conseguir una mejor calidad de vida.

Como ya sabemos, los celíacos son personas que genéticamente están predispuestas a padecer esta enfermedad en un futuro. Lo mismo les pasa a esos niños que nacen con predisposición genética a sensibilizarse a alérgenos alimentarios o ambientales. Como es lógico, si una persona tiene antecedentes familiares de alergia, esa persona tendrá más posibilidades de contraer esa enfermedad en un futuro que otra que a lo mejor no tenga esos antecedentes. La herencia familiar es determinante, afirma el doctor Sanz, quien añade que si los dos padres son alérgicos, las probabilidades aumentan hasta un 60% y se denominan "niños de alto riesgo alérgico".

Como ya hemos mencionado, esta alergia se puede manifestar debido a factores de tipo alimentario o ambiental. Ahora nos vamos a centrar en este segundo punto, el factor ambiental. Para Sanz, hay factores ambientales que aumentan el número de niños con enfermedades alérgicas, como estilos de vida, factores climáticos y de contaminación atmosférica, "con más detecciones de alergias en los medios urbanos que en los rurales". Ante esta situación, es importante evitar factores de riesgo, como la exposición pasiva al humo del tabaco, y no llevarlos a la guardería con infección respiratoria, así como aplicar medidas higiénicas como lavarse las manos, ventilar las habitaciones y no compartir vasos ni cubiertos.
Contrariamente a lo que se piensa, los niños asmáticos deben hacer deporte ya que "es conveniente tanto física como psicológicamente" para un adecuado desarrollo en los pequeños. Por tanto, aconseja el ejercicio físico, bajo un adecuado tratamiento y control, con unas recomendaciones específicas en función del deporte.


Según la web AlimentaciónSana.com,  los síntomas de las reacciones alérgicas a los alimentos serían los siguientes:
 
Respiratorios
Moqueo o congestión nasal
Estornudos
Asma (dificultad para respirar)
Tos
Sibilancia
Trastornos respiratorios

Cutáneos
Inflamación de labios, boca, lengua, cara y/o la garganta (angioedema)
Urticaria
Erupciones o enrojecimiento
Picazón (prurito)
Eczema 

Gastrointestinales
Dolor abdominal
Diarrea
Náuseas
Vómitos
Cólicos
Hinchazón

Sistémicos
Shock anafiláctico (shock generalizado grave)

Por otro lado, entre los alimentos más comunes que tienden a provocar esta alergia están: la leche de vaca, los huevos, la soja, el trigo, los crustáceos, las frutas, los cacahuetes y los frutos secos, como las nueces. Esto constituye un gran problema para aquellas personas que la padecen ya que estos alimentos pueden presentarse de forma pura o mezclados, es decir, varios de ellos en un mismo producto. Por ello, estas personas deben tener cuidado, mirar detenidamente las etiquetas de los productos y saber lo que comen en todo momento.Si queréis saber más, lo podéis encontrar en la página de AlimentaciónSana.com.
En este vídeo que os dejo a continuación, el doctor Gustavo Marino, jefe de alergología del Hospital Austral de Argentina, viene a decir lo mismo que ya os he explicado pero más detenidamente y añade alguna que otra cosa más.



viernes, 14 de octubre de 2011

El asma y los niños

Todavía recuerdo que antaño pasábamos la mayor parte de nuestro tiempo en la calle jugando a la comba o al escondite con nuestros amigos y nos lo pasábamos tan bien que nunca queríamos volver a casa. Sin embargo, los niños de hoy en día nacen con una playstation bajo el brazo. Se niegan a salir a la calle. Disfrutan quedándose en casa aislados de la realidad enganchados a los videojuegos y su único amigo ya no es ni la tele sino el ordenador. El cambio ha sido radical. Antes nuestros padres nos reñían porque no pisábamos la casa hasta las tantas jugando y ahora hay que sacar a los niños a rastras a la calle para que no se vuelvan totalmente antisociales y sedentarios.

El tema del que quiero hablaros en esta entrada no es otro que el asma en los niños obesos. Por un lado, hay niños que no tienen complejos y que gozando de una buena salud no quieren salir a la calle y jugar con sus amigos. Y, por otro lado, hay otros niños que no disponen de esa fortaleza física y que, por su complejo y su enfermedad se niegan y además los padres no les dejan que realicen ningún tipo de actividad física. En este segundo caso me refiero a los niños obesos asmáticos. Ningún niño está exento de padecer asma pero los que están obesos corren un mayor riesgo de padecer esta enfermedad, según han destacado expertos en la II Reunión de la Academia de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) sobre Alergia y Asma Pediátrica (PAAM 2011) que se celebra en Barcelona desde hoy hasta este sábado.

Algunos indicios para saber si un niño es asmático se desprenden de los resultados de la investigación elaborada por La Sociedad chilena de Pediatría que publicó en 2007 una investigación llamada Actividad física y obesidad en niños con asma : Los niños con asma son más obesos que sus pares y presentan frecuentemente síntomas durante la actividad física. La presencia de tos, dificultad respiratoria y cansancio durante la actividad física fue significativamente mayor en los niños con asma que en sanos. La alta frecuencia de síntomas asociados, puede ser una de las razones para la disminución relativa de actividad física en niños con asma.




Por último, el asma, aparte de los problemas físicos que conlleva (ya mencionados), también provoca en el niño secuelas psicológicas graves que pueden llegar a ser desde cambios de humor bruscos que pudiera conducir a un trastorno de ansiedad o depresión hasta hechos tan drásticos como el suicidio, según los resultados de una investigación titulada Asma y trastornos psicológicos elaborada la Universidad de Carabobo (Valencia, Venezuela) y Universidad Arturo Michelena (Venezuela) en 2010.