Todos sabemos que para rendir en nuestro día a día hace falta dormir las 8 ó 9 horas recomendadas por los expertos. Nuestro humor está condicionado por las horas de sueño acumuladas, depende proporcionalmente de él. Por esos dos motivos, dormir es no sólo importante sino necesario para poder seguir el ritmo de vida tan acelerado que llevamos. Pero, desgraciadamente, la mayoría de la gente (y sobre todo de los adolescentes), duermen menos de lo aconsejado (6 ó 7 horas) debido a los cambios de horario. En el caso de los adolescentes, está estudiado que el ritmo circadiano del cuerpo (una especie de reloj biológico interno) experimenta un reajuste temporal, indicándoles a los jóvenes que se duerman y se despierten más tarde. Este cambio en el ritmo circadiano parece deberse al hecho de que la melatonina, una hormona del cerebro, se produce más tarde por la noche en los adolescentes en comparación con los niños y los adultos. Esto puede dificultar que los adolescentes concilien el sueño temprano por las noches.
En el caso de los niños, el 30 por ciento presenta alteraciones del sueño, según la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), que ha celebrado su XXV Congreso Nacional, en el que se han celebrado varios talleres dirigidos a pediatras para tratar los problemas de sueño de los niños y las habilidades de comunicación necesarias en pediatría. Si nos referimos a un bebé recién nacido está demostrado que al principio pueden llegar a dormir dos, tres o cuatro horas pero las veces en las que está dormido y despierto (tranquilo o por lo general llorando) es muy frecuente. Estas alteraciones del sueño, que reciben el nombre de "ritmo vigilia-sueño", están condicionadas por la alimentación, la cual marca las horas de sueño, según el doctor Manuel Sampedro, miembro de SEPEAP y pediatra del Centro de Salud Novoa Santos, de Orense. Asimismo, a medida que el bebé va llegando a los seis meses de vida, el cerebro tiene capacidad para dormir seguido entre once y doce horas. Además, realiza tres siestas después de cada una de las comidas.
Para evitar problemas de salud mayores, es indispensable que no sólo los pediatras sino también los padres y cuidadores conozcan el horario de comidas y descanso que el bebé debe seguir. A continuación os dejo el enlace de una web en la que se dan consejos útiles a las madres que desconozcan los hábitos que debe seguir su bebé en cuanto al tema del sueño y la alimentación se refiere durante los primeros meses de vida: http://www.crianzanatural.com/art/art16.html
Por otro lado, al igual que las madres enseñan a sus hijos cómo se debe comer (con un plato y un tenedor o cuchara, llevándose la comida a la boca y sentados), el dormir también es un hábito y, como tal, se puede enseñar. Y la pregunta es ¿cómo se enseña? A base de repetir todos los días una y otra vez los mismos movimientos y situaciones, en el mismo lugar y a la misma hora, tal y como explica el experto que vais a ver a continuación. También hay otro aspecto muy importante que toca que trata de la malinterpretación que hacen algunos padres acerca del llanto, el grito o la vomitera del bebé que quiere decirles una cosa y sus progenitores interpretan otra muy distinta (como que no se han respetado los horarios de sueño y comidas o como dice el experto en este caso, que los padres los despistan cambiando el itinerario de siempre) y acuden desesperadamente al pediatra pidiendo ayuda. Esto le pasa a la mayoría de los padres, incluidos a los mios. No obstante, el secreto está en no desesperarse, hacer y decir las cosas con calma y, como ya he mencionado, siguiendo la misma rutina de siempre.
Y, por último, os ofrezco otra página en la que enumeran otra serie de consejos prácticos para conseguir que el bebé deje de llorar: http://dormirsinllorar.com/mejnoch1.htm
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martes, 18 de octubre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
Hijo, tienes que comer fruta
Desde pequeños, nuestros padres nos han intentado inculcar la sana costumbre de comer fruta pero, como se suele decir, cada persona es un mundo. Hay algunos niños que acceden fácilmente a comérsela sin rechistar y hay otros que ni aunque le hagas chantaje la ingieren. Es inútil, si no entra, no entra aunque se la cortes en trocitos, la pases por el pasapuré o le compres potitos de fruta. El zumo de naranja exprimido sí "colaba", nunca mejor dicho, al menos en mi caso. Se supone que los niños, conforme se van haciendo mayores, deberían ir cogiéndole poco a poco el gusto y deberían entender que es una parte esencial de nuestra dieta ya que nos aportan las vitaminas y minerales necesarios que nuestro cuerpo necesita. Pero hoy en día, en la práctica esto no es así. De hecho, más del 85 por ciento de los niños y adolescentes españoles no consume las 20 piezas semanales de fruta que los expertos recomiendan para garantizar un crecimiento y desarrollo óptimo, según el estudio 'Innovación y desarrollo para la comercialización de las frutas de campaña en la población infantil y juvenil', elaborado por la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER).
Y para más inri, debido al estilo de vida tan malo que llevamos (en gran parte debido a que siempre vamos con prisas) cada vez más gente recurre a los llamados "fast food" como los McDonald's o los Burguer King. Tanto es así que, según datos publicados por la Asociación Española de Pediatría, la tasa de obesidad infantil se ha incrementado de un 5 por ciento en 1980 a un 20 por ciento en la actualidad. El bajo consumo de fruta favorece la obesidad, además de provocar otras patologías en la edad adulta, como riesgos cardiovasculares, índices de colesterol demasiado altos, procesos inflamatorios o posibilidad de tumores en un nivel intestinal. Otra prueba más de que siempre vamos como se suele decir "con el tiempo en el culo" es que la mayoría de los niños y jóvenes, un 80 por ciento, se decantan por los productos lácteos para desayunar. Además, dedican muy poco tiempo a la primera comida del día, por lo que no reciben las cantidades de energía y nutrientes necesarios, según ha informado la AFAMMER. De cualquier forma, la primera comida del día es muy importante y, aunque no comamos fruta, debemos hacerla dedicándole el tiempo que se merece si queremos rendir en lo que queda de día.
Volviendo al tema de la fruta, debido a su gran aporte vitamínico, entre algunos de los beneficios que proporciona, según el blog de Alimentación sana, encontramos:
- Su gran poder antioxidante, es decir, protegen el organismo del deterioro celular.
- Su acción positiva sobre las defensas y en la prevención de algunos tumores.
- Aunque casi todas las frutas son ricas en fibra, una de las que guardan mayores concentraciones es la manzana, lo que determina que sea apropiada para regular el tránsito intestinal.
- Para las personas que no tomen el agua que deben, cuya cantidad aconsejable es de dos litros diarios, nada mejor que la sandía, rica en el líquido y muy baja en calorías, un aspecto que la convierte en aliada contra el sobrepeso.
En el blog ya mencionado de Alimentación sana podéis ver igualmente las propiedades de algunas frutas.
Como conclusión final podríamos terminar con la frase de la presidenta de AFAMMER, Carmen Quintanilla, la cual ha expresado su profunda preocupación debido a que el consumo de frutas es bajo no sólo cuando hablamos de los más pequeños, sino de las familias en su conjunto, ya que el 60% de éstas, no llegan a consumir ni siquiera una pieza de fruta al día y son muy pocas las personas que incluyen dentro de su dieta tres piezas de fruta diarias, que es el consumo mínimo recomendable.
Ahora entiendo por qué Antoni D'Ocon, viendo lo que se avecinaba, creó Los Fruittis a finales de los 80...
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